Era Lunes por la mañana. El fin de semana acabó y llego la hora de empezar las clases. A Irene siempre le cuesta levantarse por las mañanas. Pero hoy es especial. Aún no puede creerse lo que sucedió ayer.
'' - Oye, - la dijo- A ti te molo, ¿verdad?
- Eh... pues...no...
- No, que va. Si se huele y todo. Oye, si te molo podemos salir. Pero no quiero que nadie se entere... por ahora.
- Esto....vale... - Irene no se lo podía creer. El chico más impresionante y popular del instituto la estaba pidiendo salir.
-Bueno, cari. Tengo que irme o mi viejo me echará la peta.
- Vale. Te... quiero...
- Y yo. - Y la beso en los labios. Su primer beso. Y había sido con ÉL. No se lo podía creer. Tenía miedo de que fuera un sueño y sonará el despertador para despertarla.
Mientras él se alejaba, Irene, disfrutando aún del beso, dio media vuelta y se fue hacia su casa, en dirección contraria.''
Llegó a la puerta principal justo antes de que sonara el timbre que anuncia el inicio de las clases. Subió volando las escaleras y aterrizó en su sito en el mismo momento en el que el profesor entraba por la puerta. Las tres primeras horas pasaron lentas. Solo coincidía con Christian en Educación Vial, y hoy no había. Cuando llegó el recreo le vio. Sentado en un banco con sus amigos, riendo y señalando a las chicas. Entonces él la miró. La miró como solo él sabe hacer. De esas miradas que derriten. Y su boca se curvo en una leve sonrisa, que solo ella pudo notar. Ella le correspondió con otra sonrisa. Una enorme sonrisa de enamorada. En ese momento los amigos de Christian se dan cuenta de a quién esta mirando. Comienzan a decir cosas y a reírse. Parece que a Christian no le gusta mucho, y pega un puñetazo en el brazo de uno de ellos. Él la mira y se levanta. Ella lo interpreta como que quiere que le siga. Él desaparece detrás del edificio y ella lo hace minutos después, para no levantar sospechas. Esta apoyado en la pared, con una pierna doblada, pisándola. A ella le parece muy sexy y va agradeciendo a los Dioses la suerte que ha tenido. Cuando él la ve adopta una pose más formal, menos pasota.
- Hola. Siento que mis amigos sean unos completos imbéciles. Lo siento.
- Tranquilo, no te disculpes conmigo. Discúlpate con el pobre al que te diste un puñetazo, tuvo que doler.
- Más te dolió a ti.
- Ya... Pero da lo mismo.
- No, no da lo mismo. Tu eres mi novia y me importas más que esos cabeza hueca que están conmigo porque soy... para no estar solos. - ¿Mi novia? ¿La había llamado ''su novia''?
- Eh... vale... - Y sonrió.
- Bueno, tengo que volver con esos lerdos...
- ¿Lerdos? Eh... vale....- Los dos se rieron
- Lo sé. Patético. Pero hice un pacto: No tengo que decir palabrotas en un mes, o me rapo al cero. - Dijo, mientras se tocaba su preciosa cabellera castaña.
- Bueno, adiós.
- Adiós. Te quiero.
- Y yo. - Se despidieron con un beso, un largo e intenso beso.El beso se convirtió en un achuchón, que fue interrumpido por el timbre que anunciaba el fin del recreo. Hoy Irene no había estado con sus amigas. Pero cuando les contara lo que había pasado, seguro que la perdonan. Y tanto. Irene les dijo que tenían que hablar y se saltaron Químicas para poder quedarse en el baño y hablar de sus cosas tranquilas. Las chica se pusieron a gritar cuando se enteraron de lo sucedido con ''Sextian'', que era como le llama el grupo. Todas menos Irene. Que ahora le llamaba ''su novio''
- Vale, vale, vale - dijo Rebeca, emocionada - ¿Cómo fue exactamente tu primer beso?
- Eh... tía, eso es algo que no se puede explicar - la reprendió Maria, la ''mayor''.
- Madre mía, que locas estáis todas....¡Por eso os quiero tanto! - dijo Irene. Y las tres se abrazaron.
- Vale...¿Qué te dijo exactamente? - preguntó impaciente Rebeca.
- Tía, ¡qué cotilla eres! - la grito Maria.
- Da igual, la entiendo. Es que es muy fuerte.
De repente se oyeron unos pasos, cada vez más cerca. El pomo de la puerta se giró y....
Continuará.
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